Un olor desconocido me levanto. Sacudí mi cabeza y me concentre. El olor se hacia mas intenso. Alguien estaba cerca, alguien desconocido. "Track" sonó el seguro de mi puerta al quitarse, en un abrir y cerrar de ojos arroje las sabanas lejos de mi y salí de la cama. Todo era muy oscuro pero aun así conocía muy bien mi habitación, me dirigí sin problema hasta a un lado de la puerta, esperando pacientemente a que fuera abierta. Sorprendería a quien fuera que estuviera del otro lado.
Pero fue mas rápido que yo.
Dos largos brazos me tomaron por los hombros y volvieron a meterme a la habitación. Me tapo la boca y me aferro. Mi pecho subía y bajaba en descontrol, mi piel resplandecía de un color a otro, de uno a otro, podía sentirlo.
—(Tu nombre) —susurró con su voz calmada, tratando de ocultar la preocupación.
—Bill —respondí, cuando el me soltó yo me aventé a sus brazos y el me rodeo —¿Que es lo que sucede? Hay un olor...
—Están aquí —me dijo. Pude leer el pánico en sus ojos, nos habían encontrado.
—No —negué —¿Que vamos a hacer? —lloriquie, tenía miedo, les temía y mucho.
—Tranquila —me dijo y me sostuvo mas fuerte pero no era suficiente para mi, no en esos momentos —Saldremos de aquí o al menos tu saldrás
Al escucharlo me sobresalte, aquellas palabras habían sido las ultimas de mis padres "al menos tu saldrás"
—No Bill ¡No!... No quiero perderte a ti también ¡Eres lo único que me queda! —me aferraba a sus ropas desesperada, no podía dejarme, no se lo permitiría. El solo me miraba en silencio, lo veía triste y preocupado.
—Salgamos por la ventana —lo obedecí sin decir nada, salí por la ventana de mi habitación pero el no me siguió. Todo mi cuerpo temblaba ¿Como podía siquiera pensar en dejarme sola? El sabia muy bien cuanto lo necesitaba ¡Lo sabia!. Trate de entrar de nuevo a la habitación pero el no me dejo.
—Vete (tu nombre), están muy cerca y necesito distraerlos
—No... —mi voz se quebró —No me hagas esto ¡Por favor Bill! —gimotie
El me tomo del rostro con ambas manos y me beso. Si, me beso la frente.
—Te veré en el lago en siete días, estaré bien —me soltó —ahora corre —negué —¡Corre! —me grito tan alto como podía "gritar".
Comencé a correr sin rumbo, solo iba a donde mis instintos me llevaran. Por primera vez Bill y yo nos habíamos separado y no era precisamente bueno, a lo que mas le temía en ese momento era a no verlo mas, a que no llegara al lago... Podía estar mintiéndome.
Las ramas rozaban mi cuerpo y lo raspaban, mi piel ya estaba muy sensible, era apenas una delgada capa que cubría lo que era, lo que soy.
Derrepente cayeron frente a mi dos enormes navajas, pare en seco y maldije... No eran solo navajas, eran maquinas hechas para aniquilar. Aquellas maquinas asesinas comenzaron a girar mientras emitían un subido muy agudo, tenía que salir de ahí y rápido, ellos estaban cerca. Los cazadores.
Las navajas se cerraron volviéndose circulares, yo veía los enormes picos dirigirse hacia mi pero solo retrocedí dos pasos y me quede congelada.
El jalón me hizo perder el equilibrio.
—¿Querías morir ahí? —Me hablo con su voz ronca, estaba encima de el y podía sentir su cuerpo fuerte bajo el mío —debes aprender a reaccionar mas rápido
—¿Quien eres? —fue lo único que atine a preguntar pero lo único que el hizo fue ponerse de pie sin contestar, después de eso me tomo de la mano y comenzó a correr sabia a donde íbamos, el camino lo conocía bien.
—Están muy cerca —hablo con la voz agitada —creí que no podríamos escapar, pero aquí seamos —río
Yo solo lo miraba, realmente no sabia quien era sin embargo sentía como si lo conociera.
—Transformate —me dijo repentinamente serio
Mi cuerpo entero tembló, el sabia lo que yo era. Negué y retrocedí un paso pero en cuanto lo hice me sentí vulnerable, así que volví a dar otro paso, esta vez hacia el. —debes transformarte, es la única forma que tenemos para salir de aquí
—no puedo —murmure —Bill me ha dicho que nunca lo haga frente a las personas —dije con miedo, no era cierto, era mentira. No podía transformarme por que tenía miedo, estaba descontrolada y solo usaba a Bill de pretexto.
—¿Y prefieres morir? El tal Bill ni esta aquí, los cazadores están cerca y por si no lo has notado solo podríamos salir de este lugar volando —me dijo algo irritado
Yo quería hacerlo, de verdad quería pero no sabia como. Cuando tenía miedo o estaba enojada perdía el control sobre mi misma, como podía transformarme o no hacerlo.
—¡Hazlo ya! ¡Están cerca! —me dijo exaltado
Necesitaba calmarme, concentrarme pero no podía, era mayor el pánico que recorría todo mi cuerpo. Cerré los ojos y respire profundo.
—Bien —lo oí decir, después de eso me desconecte para sumergirme en mi propio mundo, mi piel se desgarro abriéndole paso a las oscuras escamas, mis huesos se acomodaron y mis alas se liberaron, gracias al cielo lo había logrado.
Abrí mis ojos que ahora eran unas rendijas verticales y mire a mi acompañante. Quede anonadada al ver que el hacia lo mismo que había hecho yo hacia apenas unos segundos.
Era un hermosos dragón igual que yo.
No podía creerlo, durante mucho tiempo pensé que era la ultima, era tan impresionante verlo, el color blanco de su nueva piel resplandecía en medio de la oscuridad, la misma en la que yo me fundía, sus ojos eran azul celeste, no... Eran como el hielo apenas una pequeña chispa de azul deslavado, sus alas enormes lucían poderosas y brillantes igual que todo su cuerpo, era enorme, mas grande que yo y eso me intimidaba de cierta manera.
—Vamos ya —gruño en nuestro idioma y voló, tirándosela a través de la colina. Yo lo seguí.
Volaba apartada de el, unos cuantos metros atrás, trataba de hacerme a la nueva idea de que no estaba sola ya que si el había llegado, cabía la posibilidad de que hubieran mas como nosotros,
Era posible que el fin de mi raza aun no estuviera cerca, como pensaba...
Los últimos
martes, 19 de marzo de 2013
domingo, 13 de enero de 2013
Capitulo 1.
—¡Ah! —estalle a carcajadas mientras observaba al chico detrás de mi, que inútilmente intentaba alcanzarme —¡Vamos Jak! —lo retaba de nuevo, era mi compañero de juegos, ¿Desde cuando?, bueno desde hace un par de horas.
—Estoy cansado —se quejó el castaño a mis espaldas.
—Oh vamos Jak, no seas aburrido —lo "anime". Si, he de admitir que no soy buena para eso.
—Nunca te alcanzo, pareciera que vuelas (tu nombre) —y aquí viene el "oooowww", pero que tierno ¿Verdad?.
—No aguantas nada Jak, dijiste que eras veloz ¿Mentiste?
El se apresura a negar.
—Y ya te he dicho que mi nombre no es "hak" es Hakuma...
—Es aburrido —lo interrumpí. Lo hacia para fastidiarlo, era tan divertido ver como su cara se contraía al escuchar un nombre tan feo como "hak" que terminaba pronunciandose: "Jak"... Si, me encantaba hacerlo.
—Arg! —gruño de repente, llamando mi atención —¡Te atrapare! —sonrió y hecho a correr. Uh que niño tan inocente. Lo adoraba, un juguete perfecto. En el buen sentido claro.
Apenas se incorporo completamente yo volé como el había descrito mi velocidad, mis pies y todo mi cuerpo en general siempre han sido mas fuerte y resistente que el de cualquier humano y me aprovechaba de eso.
Hakuma me persiguió colina arriba, desde el campo se veía toda la ciudad, esta demás decir que amo los lugares altos y vitalizantes. Mis pulmones se expandían y regocijaban con el aire puro que nos envolvía. Corría y corría sabiendo que lo mejor se encontraba en lo mas alto, la mejor vista que alguien se puede encontrar cuando esta limitado a no volar. Miraba el suelo, mis pies rebasarse uno y otro, turnandose en una batalla campal por llegar, sonreía, hacia algunos días que no había subido, sentía que me hacia falta... Y ahi estaba, a unos cuantos pasos mas. Subí la mirada para ver el corto camino que me quedaba por recorrer. Lo primero con lo que me tope fueron sus desgastadas botas (hermosas, de piel quizá, nunca le he preguntado) bien conservadas, luego sus característicos pantalones de mezclilla fuera deslavada u oscura no importaba, su playera a manga larga que se encontraba remangada como si fuera 3/4 y finalmente su rostro.
—Oh no —pare en seco.
—¿Que pasa? —pregunto Hakuma detrás de mi
Esto no puede estar pasando, era lo que pensaba. ¿Como sabia que estaría en este lugar? ¡¿Tan predecible soy?!. El ya estaba en la cima de la colina, a donde me dirigía, la colina que yo adoraba (y que no había visto en mucho tiempo), se encontraba con los brazos cruzados sobre el pecho y el ceño fruncido,
—Hola Bill —reí nerviosamente, el ni siquiera se inmuto en contestar.
—Hakuma vete a tu casa, (tu nombre) y yo nos iremos a la nuestra —bueno, no me sorprende que lo llamara por su nombre, Bill conoce a casi medio mundo... Lo que aveces no es muy bueno que digamos.
Cuando vi a Hakuma marcharse mi cara cambio, ahí estaba ese Bill aburrido otra vez, ¡Nunca me deja hacer nada!
—Vamos (tu nombre), a casa.
—¡Biiil! —me queje alargando su nombre, pero el no me contesto —¡Bill!...
—He dicho que nos vamos —Bufo molesto
Mi pecho subía y bajaba debido a la agitación de mi respiración, siempre opacaba mi diversión, siempre lo tenía detras de mi diciéndome, exigiéndome, ¡regañandome!.
Comenzó a caminar dejándome atrás. Cruce los brazos y cerré los ojos con fuerza.
—¡Arg! —gruñí. Bill volteo a verme y subió una ceja, como odiaba que hiciera eso. Era como si me retara.
Inocentemente gire mi rostro a un costado y exale el fuego que ya golpeaba contra mi traquea pidiendo a gritos ser liberado. La llama bailo desde mis labios hasta el pasto de la colina, Bill me miro con mala cara y negó en desaprobación.
—¿Que quieres que haga? —pregunte molesta —aun no puedo controlarlo.
—Es por eso que no debes salir sola y has desobedecido... ¡Otra vez!, dime ¿Que hago contigo? —comenzó a caminar hacia la ciudad, yo lo seguí.
—Puedes entregarme de una vez a los cazadores de media luna —le dije, estaba en descontrol, fue un error, lo se.
Bill paro en seco
—Sabes que jamás haría eso —su rostro era sombrío.
—Lo se —susurre. Sabia que el jamás haría algo como eso. Lo sabia, sin embargo era muy "normal" (normal, no bueno) en mi decir estupideces cada que perdía el control y la mayor parte del tiempo eran hacia Bill, que al fin y al cabo era con quien mas pasaba el tiempo.
—Vamos a casa (tu nombre), debes cenar —me dijo un poco mas relajado. Yo asentí. Hice una nota mental: "cuidar mas mis impulsos". ¿Fácil? ciertamente no, tengo que seguir intentando.
Durante muchos años los seres como yo han sido cazados y asesinados de maneras poco humanas. Mi padre y mi madre murieron hace ya 10 años, Bill se ha encargado de cuidarme desde entonces. Es una persona muy linda, pero tiene un carácter de los 1000 demonios, y es difícil de aguantarlo enojado, algo que ocurre muy a menudo. No soy una perita en dulce, me aburro con facilidad y enseguida busco distracción, pero no siempre es del agrado de Bill.
Aun asi, hay algo muy especial en él. Se que solo me ve como una hermana pero yo lo quiero mas que eso... Yo lo amo, es un secreto, uno muy grande y difícil de ocultar pero asi debe ser.
—Deja de pensar tanto, te he dicho que no se ta da bien —me interrumpe. Es un patanatas.
—Eres un tonto Bill —Me abrazo, sentía su calidez, su respiración, y mi parte favorita. Su corazón.
—Te quiero mucho (tu nombre) —odiaba y amaba escucharlo decir cosas como esa, nunca las diría en el sentido que yo quería.
Habíamos llegado a nuestra casa después de la caminata. Es una casa hermosa, Bill la consiguió después de haber salido de mi tierra natal, busco la casa ideal para mantenerme cómoda. Con mucho espacio, rodeada por la naturaleza y un paso a la maleza al que se llega por el patio, es ahí donde Bill entrena. Yo en cambio lo ocupo para estirarme o volar para despejarme.
La noche no tardo en llegar, unos cuantos minutos después de nuestra entrada fue necesario prender las luces. No hubo mucho mas que hacer así que solo cena,os tranquilos y cada quien se dirigió a su habitación. Una al lado de la otra, Bill suele ser un poco sobreprotector en algunas ocasiones.
Cuando me recosté en la cama, y aun cuando me arrope y cerré los ojos confiadamente... No lo sentí. No pude percibir que algo andaba mal. Mi vida sufrió un violento giro después de esa noche, y me pesa saber que pude haberlo evitado, si solo hubiera estado mas alerta. Aunque, quizá, si así hubiera sido... Nunca lo hubiera conocido a él.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Prologo
—Muévete tonta
Había llegado el momento, finalmente habían conseguido atraparme. Comienzo a creer que despues de todo esta vez no lograre escapar del Sacrificio que en algunas ocasiones había logrado disipar. Nunca había llegado hasta este momento en el que estoy, con las manos atadas, mi cuerpo sometido y mis esperanzas echas añicos. En algún momento creí que podía pasar mi vida entera huyendo... Veo que no es asi, Bill y Tom tenían razón: En algunas ocasiones es preciso defenderse, sobre todo de las razones injustas. Que tonta había sido al no escucharlos. Al no entenderlos. Al creer que en un mundo utópico los cazadores se cansarían de perseguirme.
Aun no entiendo ¿Por que es que odian tanto a los que son como yo?, nos han exterminado, como una plaga. Yo soy la ultima y están apunto de acabar con mi vida.
El hombre a mi lado -un hombre repugnante- me dirije al lugar que será testigo de mi muerte, puedo oír el bullicio detras de las cortinas que me separan del espectáculo. Me repugna la manera en la que han decidido hacer esto, sobre un ecenario, frente a numerosos espectadores eufóricos. Como si se tratara de algo divertido, algo digno de celebrar y presenciar. Son unos animales.
—Y ahora... —oigo la voz distorsionada por el micrófono —finalmente lo hemos conseguido... Y como les prometimos, esta aqui el ultimo de su especie...
Las pesadas cadenas hacen un espantoso ruido cuando las arrastro al caminar, soy empujada de nuevo, como al principio.
—Muévete
Estoy cansada de escucharlo. Harta.
Cuando salgo atraves de las cortinas el lugar se vuelve callado. No dura mucho asi, el ruido regresa con mas furia, taladrando mis oídos. Estoy asustada, estoy sola y no pienso con claridad. El mismo hombre que me ha vigilado en el camino me toma del hombro para guiarme, yo en reproche exalo el denso humo que se había estado alojando en mis pulmones, cálido, fuerte y dañino.
—¡Cálmate maldita bestia! —me recrimina, no me interesa. Me satisface ver su cara de espanto al sentirse cerca del peligro.
—Basta Judith, déjala, no la tortures mas de lo necesario —dice el presentador, un hombre guapo que pareciera ser buena persona. Yo se que no lo es.
Por otra parte, me causa gracia saber que ese hombre tosco y bárbaro lleva de nombre Judith, un nombre lindo para una chica. Estupido en un hombre como el.
Judith me toma de ambos hombros, por la espalda -cobarde- para permitirle al presentador sujetar las cadenas y jalar de ellas para que me mueva. No lo hago.
—Vamos nena coopera —dice burlescamente el presentador a través del micrófono. Lo miro de una manera absurda.
—¡Muévete! —grita Judith habiéndome soltado ya. ¿Que no sabe decir otra cosa?
Inesperadamente Judith me golpea con un palo, no se donde coño lo habrá sacado. Lo miro en rabiada pero me detiene tirándome otro golpe hacia las piernas.
Caigo gimiendo y retorciendome de dolor, el no se detiene y se que nadie lo hará. Me golpea brutalmente sin detenerse a pensar que soy solo una chica.
Expuesta ante tal brusquedad mis instintos despiertan entre mi debilidad. El fuego comienza a arder a través de mi traquea, siento el denso humo en mis pulmones y saboreo el tintinar ahumado en mi boca... Esta cerca y me siento aliviada al sentir mi piel mas resistente, dura y poderosa.
—¡No te atrevas! —grito ya en una lengua que el no entiende, rugiendo y maldiciendolos.
Mi piel humana cae y termina de ser remplazada por las escamas oscuras a las que estoy acostumbrada. Sacudo mi cuerpo y extiendo mis alas en medio de un gruñido. Siento los grilletes ajustarse. Si que han pensado en todo.
SOY LA ULTIMA DE LOS MÍOS
SOY LA ULTIMA DRAGON
...Y ESTAMOS APUNTO DE EXTINGUIRNOS.
Había llegado el momento, finalmente habían conseguido atraparme. Comienzo a creer que despues de todo esta vez no lograre escapar del Sacrificio que en algunas ocasiones había logrado disipar. Nunca había llegado hasta este momento en el que estoy, con las manos atadas, mi cuerpo sometido y mis esperanzas echas añicos. En algún momento creí que podía pasar mi vida entera huyendo... Veo que no es asi, Bill y Tom tenían razón: En algunas ocasiones es preciso defenderse, sobre todo de las razones injustas. Que tonta había sido al no escucharlos. Al no entenderlos. Al creer que en un mundo utópico los cazadores se cansarían de perseguirme.
Aun no entiendo ¿Por que es que odian tanto a los que son como yo?, nos han exterminado, como una plaga. Yo soy la ultima y están apunto de acabar con mi vida.
El hombre a mi lado -un hombre repugnante- me dirije al lugar que será testigo de mi muerte, puedo oír el bullicio detras de las cortinas que me separan del espectáculo. Me repugna la manera en la que han decidido hacer esto, sobre un ecenario, frente a numerosos espectadores eufóricos. Como si se tratara de algo divertido, algo digno de celebrar y presenciar. Son unos animales.
—Y ahora... —oigo la voz distorsionada por el micrófono —finalmente lo hemos conseguido... Y como les prometimos, esta aqui el ultimo de su especie...
Las pesadas cadenas hacen un espantoso ruido cuando las arrastro al caminar, soy empujada de nuevo, como al principio.
—Muévete
Estoy cansada de escucharlo. Harta.
Cuando salgo atraves de las cortinas el lugar se vuelve callado. No dura mucho asi, el ruido regresa con mas furia, taladrando mis oídos. Estoy asustada, estoy sola y no pienso con claridad. El mismo hombre que me ha vigilado en el camino me toma del hombro para guiarme, yo en reproche exalo el denso humo que se había estado alojando en mis pulmones, cálido, fuerte y dañino.
—¡Cálmate maldita bestia! —me recrimina, no me interesa. Me satisface ver su cara de espanto al sentirse cerca del peligro.
—Basta Judith, déjala, no la tortures mas de lo necesario —dice el presentador, un hombre guapo que pareciera ser buena persona. Yo se que no lo es.
Por otra parte, me causa gracia saber que ese hombre tosco y bárbaro lleva de nombre Judith, un nombre lindo para una chica. Estupido en un hombre como el.
Judith me toma de ambos hombros, por la espalda -cobarde- para permitirle al presentador sujetar las cadenas y jalar de ellas para que me mueva. No lo hago.
—Vamos nena coopera —dice burlescamente el presentador a través del micrófono. Lo miro de una manera absurda.
—¡Muévete! —grita Judith habiéndome soltado ya. ¿Que no sabe decir otra cosa?
Inesperadamente Judith me golpea con un palo, no se donde coño lo habrá sacado. Lo miro en rabiada pero me detiene tirándome otro golpe hacia las piernas.
Caigo gimiendo y retorciendome de dolor, el no se detiene y se que nadie lo hará. Me golpea brutalmente sin detenerse a pensar que soy solo una chica.
Expuesta ante tal brusquedad mis instintos despiertan entre mi debilidad. El fuego comienza a arder a través de mi traquea, siento el denso humo en mis pulmones y saboreo el tintinar ahumado en mi boca... Esta cerca y me siento aliviada al sentir mi piel mas resistente, dura y poderosa.
—¡No te atrevas! —grito ya en una lengua que el no entiende, rugiendo y maldiciendolos.
Mi piel humana cae y termina de ser remplazada por las escamas oscuras a las que estoy acostumbrada. Sacudo mi cuerpo y extiendo mis alas en medio de un gruñido. Siento los grilletes ajustarse. Si que han pensado en todo.
SOY LA ULTIMA DE LOS MÍOS
SOY LA ULTIMA DRAGON
...Y ESTAMOS APUNTO DE EXTINGUIRNOS.
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