miércoles, 14 de noviembre de 2012

Prologo

—Muévete tonta

Había llegado el momento, finalmente habían conseguido atraparme. Comienzo a creer que despues de todo esta vez no lograre escapar del Sacrificio que en algunas ocasiones había logrado disipar. Nunca había llegado hasta este momento en el que estoy, con las manos atadas, mi cuerpo sometido y mis esperanzas echas añicos. En algún momento creí que podía pasar mi vida entera huyendo... Veo que no es asi, Bill y Tom tenían razón: En algunas ocasiones es preciso defenderse, sobre todo de las razones injustas. Que tonta había sido al no escucharlos. Al no entenderlos. Al creer que en un mundo utópico los cazadores se cansarían de perseguirme.

Aun no entiendo ¿Por que es que odian tanto a los que son como yo?, nos han exterminado, como una plaga. Yo soy la ultima y están apunto de acabar con mi vida.

El hombre a mi lado -un hombre repugnante- me dirije al lugar que será testigo de mi muerte, puedo oír el bullicio detras de las cortinas que me separan del espectáculo. Me repugna la manera en la que han decidido hacer esto, sobre un ecenario, frente a numerosos espectadores eufóricos. Como si se tratara de algo divertido, algo digno de celebrar y presenciar. Son unos animales.

—Y ahora... —oigo la voz distorsionada por el micrófono —finalmente lo hemos conseguido... Y como les prometimos, esta aqui el ultimo de su especie...

Las pesadas cadenas hacen un espantoso ruido cuando las arrastro al caminar, soy empujada de nuevo, como al principio.

—Muévete

Estoy cansada de escucharlo. Harta.

Cuando salgo atraves de las cortinas el lugar se vuelve callado. No dura mucho asi, el ruido regresa con mas furia, taladrando mis oídos. Estoy asustada, estoy sola y no pienso con claridad. El mismo hombre que me ha vigilado en el camino me toma del hombro para guiarme, yo en reproche exalo el denso humo que se había estado alojando en mis pulmones, cálido, fuerte y dañino.

—¡Cálmate maldita bestia! —me recrimina, no me interesa. Me satisface ver su cara de espanto al sentirse cerca del peligro.

—Basta Judith, déjala, no la tortures mas de lo necesario —dice el presentador, un hombre guapo que pareciera ser buena persona. Yo se que no lo es.

Por otra parte, me causa gracia saber que ese hombre tosco y bárbaro lleva de nombre Judith, un nombre lindo para una chica. Estupido en un hombre como el.

Judith me toma de ambos hombros, por la espalda -cobarde- para permitirle al presentador sujetar las cadenas y jalar de ellas para que me mueva. No lo hago.

—Vamos nena coopera —dice burlescamente el presentador a través del micrófono. Lo miro de una manera absurda.

—¡Muévete! —grita Judith habiéndome soltado ya. ¿Que no sabe decir otra cosa?

Inesperadamente Judith me golpea con un palo, no se donde coño lo habrá sacado. Lo miro en rabiada pero me detiene tirándome otro golpe hacia las piernas.

Caigo gimiendo y retorciendome de dolor, el no se detiene y se que nadie lo hará. Me golpea brutalmente sin detenerse a pensar que soy solo una chica.

Expuesta ante tal brusquedad mis instintos despiertan entre mi debilidad. El fuego comienza a arder a través de mi traquea, siento el denso humo en mis pulmones y saboreo el tintinar ahumado en mi boca... Esta cerca y me siento aliviada al sentir mi piel mas resistente, dura y poderosa.

—¡No te atrevas! —grito ya en una lengua que el no entiende, rugiendo y maldiciendolos.

Mi piel humana cae y termina de ser remplazada por las escamas oscuras a las que estoy acostumbrada. Sacudo mi cuerpo y extiendo mis alas en medio de un gruñido. Siento los grilletes ajustarse. Si que han pensado en todo.


         SOY LA ULTIMA DE LOS MÍOS
                           SOY LA ULTIMA DRAGON
                             ...Y ESTAMOS APUNTO DE EXTINGUIRNOS.